Son argentinos y crearon un equipo internacional para lanzar una criptomoneda verde - Agencia VOX
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Son argentinos y crearon un equipo internacional para lanzar una criptomoneda verde

Son argentinos y crearon un equipo internacional para lanzar una criptomoneda verde

Juan José Núñez, Juan Durañona y Vedia y Alejandro Carrano son los socios locales de GreenBondMeter (GBM), el consorcio global con sedes en Estonia y Uruguay que le da soporte a GBM coin, una moneda digital cuya adquisición ayuda a la preservación de bosques o selvas amenazadas por la deforestación.

La cena estaba en su cenit cuando Juan Durañona y Vedia comentó “Mi familia tiene campos en Misiones hace muchos años y cada vez que voy me conmueve la situación de la selva paranaense que día a día se encuentra más degradada. Estoy pensando cómo recaudar fondos para frenar la deforestación”. Del otro lado de la mesa, Juan Núñez abogado y especialista en estrategias de monitoreo y seguridad, reaccionó rápidamente y, en base a su experiencia de inversión en minado de ethereum, propuso lanzar un criptoactivo que permita establecer una relación con los metros cuadrados de selva para toquenizarlos y que sean, a su vez, el respaldo de una moneda digital como capital natural.

Alejandro Carrano, otro de los comensales de aquella cena fundacional, no pudo evitar escuchar el diálogo y se apuró en subrayar: “Cuenten conmigo”, les dijo este Licenciado en Diseño Gráfico Publicitario y Emprendedor de varios proyectos tecnológicos volcados al marketing y publicidad, mientras a su mente retornaban los recuerdos de una infancia con visitas recurrentes a los campos de su familia en el oeste bonaerense, donde el permanente contacto con la naturaleza y el cuidado de los animales lo marcaron para siempre.

Así fue como comenzó a tomar forma GBM coin, la moneda digital cuya adquisición, además de proponer una alternativa de inversión estable, ayudará a la preservación del medio ambiente.

Los siguientes seis meses fueron vertiginosos. En plena pandemia, sin la posibilidad de viajar, los impulsores de la iniciativa lograron la proeza de articular toda la red de alianzas y asociaciones necesarias para dar vida al proyecto.

Necesitaban, primero, una licencia para operar en criptoactivos, que sólo ciertos países otorgan, ninguno en Latinoamérica.

Tras investigar, determinaron que la mejor opción era la lejana Estonia por sus estándares de seguridad y normas anti lavado, cuya capital, Tallin, es a la vez la capital europea de la innovación, donde surgieron gigantes tecnológicos como Skype.

La entrada en escena de otro amigo común produjo la segunda alineación de planetas. La experiencia de Javier Ortiz de Artiñano, cónsul honorario de México en la República de Estonia, especialista de comercio exterior y abogado, fue clave en la obtención de los permisos para operar.

Ortiz de Artiñano puso a disposición del proyecto a Heimdall Technologies OÜ, una empresa que había fundado años antes para poder llevar adelante sus actividades en la región báltica.

Faltaba, todavía, el acceso a una licencia financiera de alcance mundial, otra de las exigencias estonias para emitir criptoactivos.  El recurso estaba en manos de otro amigo de los argentinos, el uruguayo Ricardo Morales Bosch, quien puso a disposición del proyecto a su empresa Nideport S. A, con sede en la zona franca World Trade Center de Montevideo, y especialista en certificaciones de bonos de carbono.

Así quedó configurada GreenBondMeter (GBM), la alianza global que, con los pilares de Heimdall Technologies, en Estonia y Nideport S. A , en Uruguay, da sustento a la cripto GBM, un nuevo activo digital que se propone salvar el planeta, asediado por el calentamiento global y el cambio climático luego de la depredación de los bosques y otras agresiones al medioambiente.

En concreto, con GreenBond Meter coin, cada usuario que adquiera un token podrá colaborar con la preservación de un m2 de tierra de bosque o selva, sumideros de carbono en general, de un total de un millón de hectáreas en diez países del mundo.

La adquisición del criptoactivo generará, a su vez, un bono de carbono (GBM bono), otra alternativa de inversión verde asociada al proyecto, que propone democratizar el acceso al mercado de bonos de carbono como medio sustentable para proteger el planeta.

Los tres argentinos y sus socios español y uruguayo lideran, a su vez, un team de 50 profesionales donde se reúnen expertos en tecnología y finanzas, sociólogos, antropólogos, programadores, abogados, contadores, especialistas en criminología financiera,  diseñadores, entre otras disciplinas agrupadas con el objetivo común de la sustentabilidad económica, medioambiental y social. Para 2022, la plantilla reunirá ya a 250 personas, según proyectan los fundadores.

“Somos una fusión de varias personas con una idea en particular, que se encontraron en el momento justo para generar un producto disruptivo que nos moviliza a todos”, sintetiza Núñez, abogado y especialista en Tecnología de Seguridad, Prevención del Riesgo y Prevención Social del Delito egresado del Instituto Internacional de Liderazgo de Histadrut, Israel.

Este enfoque ya puede verificarse en el campo misionero cuna del proyecto global encarnado por GBM coinAllí, los impulsores de la iniciativa comenzaron a fines del año pasado el proceso de reconversión integral de un campo de 25.000 hectáreas, que estaba sometido a un proceso de deforestación controlada, que ahora comenzó a revertirse para su conservación.  En esas tierras, propiedad de la maderera Forestal Belga, los obrajeros contratistas que trabajaban en la extracción de madera, ahora preservan su ocupación e ingresos a través de las tareas de reforestación.